Estuve leyendo el libro “Éramos liceanas en septiembre del 73”.

Estuve leyendo el libro “Éramos liceanas en septiembre del 73”. De a poquito, a pesar que lo esperaba con mucha impaciencia porque conocí a Aminiè y después a su familia cuando llegó a Francia, era tan joven.
Me dio mucho gusto recordarme de mi época del liceo aunque soy mucho mayor que las amigas que escribieron en el libro, porque en esa época yo estudiaba de distinta manera.
Mis estudios los realicé en el liceo N°1 nocturno, en la comuna de Ñuñoa en Santiago (porque trabajaba en el día para ganar mi vida) eran los años 71-72 durante los cuales vivimos nuestra juventud, con tantas esperanzas lindas y alegrías, apoyando al gobierno del presidente Salvador Allende con el deseo que nuestro país saliera adelante, para que tuviéramos una vida mejor.
Comencé a militar en los trabajos voluntarios que organizamos en el liceo en el 71 y el 72, demostrando nuestra solidaridad para con el pueblo y los trabajadores, todos esos bellos tiempos me vinieron a la memoria.
Pero de momentos en algunos pasajes de la lectura tuve que parar; dejarlo de lado no pude seguir, fueron las lágrimas, que me impidieron seguir leyendo, mis ojos se nublaron por el llanto, vienen a mi memoria situaciones que yo también viví, sobre todos los pasajes cuando son horribles algunos tan dolorosos, de esas(os) niñas(os) nuestros, hermanas(os) de lucha, nuestros amigos, compatriotas, estas vivencias me hicieron recordar mis propios sufrimientos, momentos dolorosos, estas, fueron abriendo esas cicatrices que tenemos todos nosotros debido a la represión que vivimos en nuestro país.
Pero me doy fuerzas sola y me digo; “nosotros los que estamos acá, también hicimos parte de los que fueron fuertes y se opusieron a la dictadura en su momento , y luego de una “pausa”, de años, los compañeros y compañeras han demostrado su coraje y valentía al ser capaces de contar sus experiencias vividas, a pesar del dolor que les ha causado, es así que me dieron ganas de seguir, y me han dado el coraje también(más todavía), para seguir escribiendo mi propia historia para que algún día, todos sepan lo que me hicieron los militares.

Mi familia era de derecha algunos proclives a la dictadura militar, esto no impidió para que también otros miembros de mi familia fuéramos víctimas de la dictadura, como mi hija y yo, ella, mi hija, por el momento no quiere saber nada de recuerdos, porque le es muy doloroso.
Para su padre (mi ex) igualmente es el caso, no hace mucho, justamente esta semana, me llamó por teléfono, para conversar sobre asuntos de orden familiar y le conté que estuve leyendo el libro, porque conoce Aminiè (Susana) y el caso de su hermano Mario, me decía;
“Pero en Chile se les olvidó todo. Tienen una amnesia de lo que todo lo que pasó”, me decía.
Y se pone a criticar sobre el olvido, yo lo paré al tiro y le dije: “si! puede que sea cierto que todavía hay muchos que no quieren recordarse, pero sabemos que nosotros tuvimos una suerte única al salir del país en 1975,(él, fue unos de los primeros 100 expulsados porque le aplicaron la ley que era de peligroso por la seguridad del estado), esto porque él, fue fotógrafo del presidente Allende, continué diciéndole: “ellos tuvieron que seguir sufriendo los horrores de la dictadura ,las persecuciones, las torturas día a día y toda la represión y es normal que no quieren volver a vivir lo mismo ni recordar, porque es muy doloroso, y agregué: “ ¿y tú te recuerdas de lo que viviste cuando estuviste preso?. Tú que estuviste preso más un año tú te recuerdas?. ¿Cuentas todo lo que pasaste?, i no! ¿Vez? Y guardó silencio, entonces concluí; “¿Ves?, no quieres acordarte porque es doloroso para ti y te guardas todo, entonces ellos también, con mayor razón ellos, que vivieron en dictadura mucho más tiempo que nosotros; porque la dictadura aplicó la represión durante 17 años.

Para terminar quiero decirles que es un trabajo grandioso el de recopilar todos estos testimonios, la importancia que esto tiene hoy en día en Chile porque todavía una parte importante de gente niega lo que realmente sucedió en nuestro país. Sin ir más lejos, hace poco tuve que mandarle una carta a unos de mis sobrinos, éste, participó en esos “homenajes asquerosos” que tuvieron lugar en Santiago, mi sobrino, de esta manera defendiendo a esos criminales que torturaron y hicieron tanto daño; es por eso la importancia que tiene este libro, que nuestro Chile no siga viviendo en la ignorancia, que es el resultado, se puede decir, por la falta de la libertad de expresión y la falta a la verdad, es importante decirla para que todas las generaciones a venir crezcan conociendo que en Chile se violaron los derechos humanos, gracias a todas(os).
Sonia Isabel Aburto Bravo París, 13 de febrero 2012

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